Wednesday, December 31, 2008

Despedida del Año 2008

Espero todos tengan un lugar maravilloso y lleno de alegría en donde despedir el terrible año del 2008. Por mi parte, lo despediré feliz de que se acabe para tirar al olvido los malos momentos y las situaciones difíciles. Recibiré el 2009 con fe de que este nuevo año será mucho mejor, mandándole buenas vibraciones al nuevo presidente y a este mundo en caos. Mi alter-ego, la poeta que mayormente escribe en este espacio cibernético, promete seguir con este proyecto de creación artística con más sinceridad e integridad, sin miedo al qué dirán, la crítica y la censura. Esperen muchas cosas interesantes y muchos cambios cada mes.

Wednesday, December 24, 2008

Enferma En El Paraíso

Llegué al paraíso enferma por el frío de Chicago y he pasado unas vacaciones llena de complicaciones y llamadas al doctor, pero feliz de estar cerca del mar y mi familia. Definitivamente, es mucho mejor estar enferma aquí que en 20 grados bajo cero y, aunque el cuerpo esté en deterioro, mi espíritu está contagiado de la alegría perpetua de mis compatriotas. El friíto caribeño y los fuertes vientos de diciembre son la mejor dosis para curar cualquier enfermedad.

Les deseo a todos una Feliz Navidad junto a sus familiares y seres queridos llena de alegría, regalos, comida y buenos recuerdos. El mejor regalo que me hacen es saber que hay ojos que me leen y se interesan por mis pensamientos, poemas y divagaciones. Un fuerte abrazo a todos(as).

Saturday, December 6, 2008

Un Día Como Hoy En Chicago

Hay que tener valor para salir de la tibieza del submundo de la doble colcha enredada entre la sábana, a sentir el frío acuchillando la piel con sus navajas, mirar por la ventana y ver lo que te espera, mantenerte decidido a cumplir con lo planeado, vestirte con tres capas de ropa, ponerte las botas rellenas de lana, darle dos vueltas a la bufanda, deslizar los guantes, subirle la cremallera al abrigo que te recuerda la colcha que abandonaste esta mañana. Hay que tener fortaleza para abrir la puerta, alargar la pierna y enterrarla en la fragilidad de la nieve fresca, sacar la otra y enterrarla también, hasta que el cuerpo se despide del hogar, y le das la cara a la blancura del paisaje. Hay que tener arrojo para caminar sobre la nieve, desenterrar cada pie a cada paso, balancearte sobre el hielo acumulado en las aceras, sacarle la nieve al carro, manejar despacio, resbalar en las paradas, ir y venir sintiendo las medias mojadas, las manos heladas, la piel seca; cumplir con todas las citas trazadas en el calendario y regresar a la casa, quitarte el abrigo, desenvolver la bufanda, perder dos capas de ropa, arrancarte las medias mojadas, ponerte otras, y meterte de nuevo bajo las colchas de la cama, que ahora fría, deseas calentar con la certeza de que la semana que viene, el mismo día, a la misma hora, estarás sintiendo la brisa tibia de los aires del Caribe sobre tu cuerpo que ahora tirita con la indiferencia del crudo invierno.


por JVP