Monday, January 11, 2010

CUATRO PAREDES Y UN CIELO

No sé por qué me dan ganas de besarte en el ascensor. Asirte del cuello y llevarte a mi boca para probar tus labios antes de que se abra la puerta. El tiempo es limitado. Hay que apurar las caricias. Una luz cambia el número del piso. Una campana marca el tiempo que nos queda. Sumerjo mis dedos en tu pelo. Desato el nudo en tu cuello. Me elevo en tus brazos y bailamos un tango en nuestra cabina, transporte al deseo. La puerta empieza a ceder, la luz marca el destino en su silueta. La campana predice el desenlace, ábrete sésamo, y el viento esfuma el sueño. Sale el extraño, un buenos días, otro hasta nunca. Me quedo sola, sigo subiendo...y llego.


por JVP

1 comment:

Anonymous said...

Los malos hábitos son difíciles de romper.