Sunday, November 28, 2010

Hasta luego, padrino...

He perdido a mi tío favorito, el que tuve el placer de tener como padrino, la figura paternal principal con quien conté en mi niñez, porque a falta de padre, el cielo te manda un padrino. Mi tío Esteban siempre era el alma de la fiesta, guapo, carismático e inteligente. Usaba su labia de abogado para entretener y convencer a todos de que lo que él decía era la verdad absoluta, y todos nos dejábamos persuadir. De niña lo veía como una estrella de Hollywood. Siempre andaba con su cigarrillo en la mano derecha y su whiskey en la izquierda. Para mí era como Frank Sinatra o Gilberto Monroig entrando al escenario de nuestras vidas a cantarnos un bolero. Era un hombre de los de antes: varonil, firme y decidido, pero a la misma vez, alegre y encantador. Tengo tan buenos recuerdos de los días que pasé en el apartamento que tenían en Luquillo, de las noches que me quedé en la casa de Cupey. Me encantaba que siempre me daba dinero a escondidas, como si fuera un secreto entre los dos, para que me comprara lo que yo quisiera sin que mi mamá opinara. Yo me sentía tan especial siendo su ahijada; saber que mi padrino era el miembro más popular y famoso (a cada rato salía en el periódico) de mi familia me hacía única.

Mi tío Esteban se nos fue poco a poco, una ingrata enfermedad se fue llevando su espíritu lentamente, hasta que su cuerpo partió a encontrarlo. Conmigo se quedan todos los momentos que vivimos, esta Navidad que comparto en fotografías que pasamos juntos antes que la enfermedad empezara a causar estragos, los días que estuvo en Chicago y compartimos en mi casa y toda la alegría que trajo a mi vida. Este Día de Navidad será muy duro para mi familia porque ése era el día de su cumpleaños y fueron tantas las veces que lo pasamos juntos. La visita a la familia Dávila Paz era una tradición nuestra el 25 de diciembre, tan imprescindible como abrir regalos por la mañana. Te prometo tío que evitaré las lágrimas, porque sé que tú que eras tan jovial y divertido no hubieses querido que nos pusiéramos trágicos. Vamos a celebrar todos los días y segundos que pasamos contigo, contaremos tus chistes, compartiremos anécdotas y alzaremos nuestras copas para brindar con tu vaso de whiskey por la buena fortuna de haberte tenido en nuestras vidas. Te amo, padrino, te amo. JVP




3 comments:

Anonymous said...

Lo siento mucho Johanny por ti y por tu familia.
Que Dios tenga a tu tio Esteban en su gloria.
Amen.
Wanda

Maritzita said...

Tremendo mensaje. No tuve la dicha de conocerlo pero si conosco a u hija Joyce. Siento tu perdida como la de Joyce.

Johanny Vázquez Paz said...

Gracias a ambas por sus mensajes y apoyo.

Un fuerte abrazo,

Johanny