Wednesday, June 30, 2010

Canción porque los vi ayer en Chicago

Ayer tuve el placer de ver a Los Lonely Boys y a Los Lobos en concierto durante el festival Taste of Chicago. Al final, entró al escenario el cantante del grupo Led Zeppelin, Robert Plant, y aquello se quería caer. Hoy en la prensa me enteré que fue algo espontáneo y que no habían practicado con anticipación, lo cual nadie notó por un segundo. Todo este espectáculo musical de gratis. Not bad, not bad...

Saturday, June 26, 2010

De tormentas y huracanes...

Hace unos días tuvimos una gran tormenta. Estaba abajo en mi oficina cuando la lluvia comenzó a golpear los cristales. Me alegré de primera instancia; me encanta escribir mientras el cielo llora. Pero pronto comenzaron los truenos y centellas. Escuché un ruido ensordecedor. Subí arriba y retrocedí en el tiempo: tenía siete años, y estaba en el apartamento de la avenida San Jorge con mis tres hermanas, mi mamá y mi abuela. Después de un día de lluvia continua, el huracán comenzó a azotar el edificio con toda su fuerza destructora. Le habíamos puesto tape a las ventanas, como dijeron que hiciéramos por televisión. Mami había llamado al dueño del edificio para que las cubriera con madera, pero éste nunca llegó. Podía presentir el miedo en la sonrisa fingida de mi madre. Mi abuela daba órdenes de mover los muebles lejos de las ventanas, recoger los juguetes y dejar de correr por la casa. Yo estaba solita en una esquina con mi teléfono de juguete. Le daba vueltas y vueltas al disco, marcando números imaginarios, pretendiendo tener conversaciones con gente conocida. Cada vez que metía el dedo y rotaba el disco, unas campanitas sonaban hasta que éste se regresaba a su punto de partida. No quería escuchar el sonido del viento; sonaba como un monstruo tumbando el edificio. Estaba oscuro y parecía de noche, igual que estaba cuando subí arriba hace unos días. Llovía tanto que casi no se veía nada afuera, pero pude observar que el viento había tumbado la sombrilla y una planta que tenía en el deck. Pensé que ése debía de ser el ruido que había escuchado. La tormenta seguía incrementando su fuerza con cada minuto que pasaba. Por un momento creí que los cristales de las ventanas se iban a romper. Me pregunté si aquí le ponen tape a las ventanas como cuando hay huracanes en Puerto Rico. La tormenta duró lo que pareció una eternidad. Cuando la lluvia por fin cesó, miré hacia afuera y vi la sombrilla hecha pedazos; todo había volado de su sitio y estaba en mal estado. A los lejos noté algo diferente. Había un objeto cerca del garaje. Salí afuera a ver lo que era. No podía creer lo que veían mis ojos. Fue como salir de la casa después de un bombardeo. Ahí estaba mi pino de más de 40 pies, tirado de lado sobre el garaje del vecino. Parecía como si un gigante lo hubiese halado de raíz con tanta fuerza que hasta había arrancado el cemento que había cerca de él. Mi pino permanecía siempre verde durante el invierno y el patio se llenaba de sus piñas de escamas, las mismas que veía que vendían en las tiendas pintadas de colores. Dentro de sus ramas, una tropa de pajaritos revoloteaban, y las ardillas subían y bajaban brincando del garaje o la verja, como Tarzán en la jungla. El cielo cambió su oscuridad a un color anaranjado irreal, y dicen que en el lago Michigan salió un arco iris. Pero yo me quedé allí llorando por mi árbol como una niña que descubre que ya no volverá la navidad. JVP






Tuesday, June 22, 2010

Mount Adams, Cincinnati

Este es el segundo año que voy a Cincinnati y no quería quedarme sólo con la vista del centro de la ciudad en donde estaba acartonada. Ni corta ni perezosa, le pregunté a una joven mesera a dónde iba la gente local a disfrutar de las noches de Cinci. Rápidamente me recomendó que visitara Mount Adams donde encontraría bares, tiendas, restaurantes y buen ambiente. No se equivocó, Mt. Adams (ubicado en una colina con vista al centro de Cincinnati y al Río Ohio y sus múltiples puentes) es una preciosidad. Hasta allí llegamos en taxi Olga, Marta, Amarilys y yo para pasar una tarde estupenda. En los 1800's Nicholas Longworth era el dueño de esta colina en donde cultivaba uvas para hacer su famoso champán Golden Wedding. Años más tarde su nieta abrió una fábrica de cerámica y unos monjes construyeron un monasterio (el cual hoy en día está dividido en condominios). Caminar por Mt. Adams es una delicia porque todos los edificios tienen una arquitectura maravillosa y el área está llena de flores. Después de subir las escaleras empinadas (fue casi como subir una pirámide) para llegar a la iglesia de la Immaculata, buscamos un lugar para bebernos unas cervecitas. Habían muchas opciones, pero Amarilys (boricua al fin) encontró un lugar que tenía un cartel afuera que anunciaba el happy hour con cervezas baratas. Cuál sería nuestra sorpresa al entrar y encontrarnos con un lugar fabuloso y grandísimo por dentro que por las noches se forma el rumbón de discoteca, y por la tarde es divino sentarse afuera en el deck de tres pisos donde se ve una vista increíble del centro de Cincinnati. Las cuatro bebimos por la ínfima cantidad de $7, y luego nos fuimos a comer a un restaurante tailandés. La visita a Mount Adams fue, sin duda, uno de los mejores recuerdos que tengo de Cincinnati 2010.

Saturday, June 19, 2010

Buenas Noticias / Malas Noticias

Después de pasar una semana en Cincinnati y regresar a casa, me encuentro con "la realidad" (porque siempre los eventos se sienten más lejanos y menos reales cuando estamos lejos de casa) de recibir algunas buenas noticias y otras que me causan un gran pesar. Empezando con las malas, se nos fue el gran escritor portugués José Saramago, ganador del Premio Nóbel de Literatura en 1998. Saramago fue uno de esos pocos seres con una mente tan privilegiada y avanzada que pensamos tocados por la gracia de Dios. Ironías de la vida para alguien que era ateo y que dedicó gran parte de su trabajo en cuestionar la biblia y la religión. Le agradezco el mejor evangelio que he leído y la luz que le brindó a mi ceguera, entre otras cosas.

Siguendo con las buenas noticias, parece que la huelga estudiantil de la Universidad de Puerto Rico llegó a su fin y, sin duda, los grandes ganadores fueron los estudiantes que se mantuvieron en pie de lucha y que demostraron con su comportamiento que son más civilizados que cualquier político y administrador de traje y corbata. Aunque no todo fue logrado (todavía se les impondrá una cuota asquerosamente elevada en enero) creo que hay muchas razones para celebrar y sentirnos complacidos.

A los estudiantes les dedico estas sabias palabras de José Saramago:

"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos.”






Fotos de los estudiantes por El Nuevo Día.


Tuesday, June 8, 2010

Canción Para Que Nadie Calle Tu Verdad

a los estudiantes de la UPR a quienes les dieron un ultimátum para desalojar hoy la universidad.

Friday, June 4, 2010

Daniel Torres en Chicago

El escritor puertorriqueño Daniel Torres estuvo recientemente en Chicago leyendo su trabajo en la Universidad DePaul y en el Center on Halsted invitado por el grupo literario Queeritud. Tuve el privilegio de compartir con él en varios lugares de Chicago como en Boystown (donde cenamos y nos bebimos unas copitas al aire libre y nos divertimos con las historias del poeta cubano Jorge García); en Pilsen (donde nos bebimos un café riquísimo y nos comimos unos postres deliciosos en un lugar que nos transportó a Italia, aunque estábamos en el barrio mexicano de Chicago); y, por último, en el famoso restaurante Café Ibérico donde comimos tapas, bebimos vino y charlamos por horas. Daniel llegó a la ciudad como un escritor conocido y se fue como un hermano que extraño y espero ver pronto.