Friday, July 30, 2010

El sueño de Gamaliel

En 1986 me mudé de Puerto Rico a Chicago. Bueno, realmente, los primeros años no vivía en Chicago sino en un suburbio de esta ciudad. No duré mucho en los suburbios; odiaba lo que me parecía una vida plástica en donde las mujeres vivían para ir al mall a comprar cosas que no necesitaban, y los hombres para ir al sports bar a ver juegos de fútbol y beber cerveza. No había museos, ni obras de teatro, ni galerías, ni cultura en general, sólo centros comerciales y cadenas de restaurantes. Peor todavía, no había muchos puertorriqueños ni latinos. Ya para el 1990 me había despedido del aburrimiento del suburbian life y me había mudado al bullicio de la ciudad. Trabajaba en el edificio más emblemático del área de Bucktown, cuando Bucktown no era lo que es hoy en día: tierra de yuppies, flamantes restaurantes y cool boutiques. En aquellos tiempos era un área empobrecida, llena de mendigos y bares oscuros que olían a alcantarilla y cigarrillo. Sin embargo, tanto Bucktown como su área vecina Wicker Park tuvieron sus años de gloria en el pasado antes de que la gente acaudalada se mudara a los suburbios o la depresión cerrara los negocios y la despojara de su belleza. Para finales de los años 80's los artistas locales encontraron en el área el lugar ideal para vivir porque el alquiler era barato y habían muchos apartamentos tipo loft que en su tiempo fueron fábricas o mansiones de gente acaudalada. En 1989 comenzó el festival Around the Coyote donde los artistas abrían sus galerías o estudios (en realidad, la mayoría eran los apartamentos donde ellos residían) al público con la esperanza de que les compraran algunas de sus obras. El corazón del festival era el Flatiron Building, un edificio que dividieron en estudios que alquilaban a artistas. Fue aquí donde conocí al artista puertorriqueño Gamaliel Ramírez. Fue también durante esta época que saqué mis poemitas de la gaveta donde los tenía escondidos y comencé a participar en lecturas de poesía. Uno de los lugares que frecuentaba por su ambiente y sus noches de poesía era el bar Borderline en la esquina de las calles North y Damen. En el Borderline había un cuadro inmenso de una mulata desnuda pintado por Gamaliel. Cualquiera que entrara a ese bar tenía por obligación que posar sus ojos en el gran “follaje” que tenía la mulata entre las piernas. A pasos del Borderline estaba el Chicago Latino Theater, una compañía de teatro donde presentaban obras escritas por latinos representadas por actores latinos. En el teatro vivían algunos de los actores y frecuentemente nos encontrábamos actores, artistas y poetas en el Borderline y en el Hothouse, donde se presentaban grupos musicales que tocaban desde jazz y blues, hasta salsa y ritmos tropicales. Cerca también se encontraba el centro cultural puertorriqueño Segundo Ruiz Belvis. Ruiz Belvis quedaba casi al lado de mi trabajo y, después de pasar muchas veces y preguntarme qué sería ese lugar que tenía banderas puertorriqueñas y máscaras de vejigantes en la vitrina, entré para preguntar qué era y terminé coordinando eventos y siendo parte de la junta directiva. Un año decidí coordinar una exhibición de artistas puertorriqueños en el centro cultural para el Around the Coyote. En el festival casi no participaban artistas puertorriqueños (para hacerlo había que vivir en el área o ser invitado por una galería) y pensé que era importante exhibir el arte de nuestro talento local. Cuando invité a Gamaliel a ser parte de la muestra, él se negó rotundamente. Como yo era nueva en Chicago, no sabía los dimes y diretes que había tenido la gente en el pasado y, por lo visto, Gamaliel había tenido los suyos con Ruiz Belvis. Sin embargo, esto no impidió que Gamaliel y yo nos hiciéramos amigos, es más, creo que esto acrecentó nuestra amistad porque le dio paso a que él me contara muchos de los sinsabores que ha vivido desde niño por ser disléxico, no haberse podido graduar de la secundaria, ser un artista autodidáctico, no haber sido aceptado en la escuela del Art Institute y ser menospreciado por organizaciones que querían su trabajo de gratis. Así han pasado 20 años de amistad y he llegado a conocer parte de la historia de artistas puertorriqueños como Gamaliel, al igual que sus sueños y esperanzas del futuro. Entre éstos está reiniciar el proyecto que fundó en 1970 junto al poeta David Hernández El Taller, una de las primeras organizaciones latinas de arte en Estados Unidos. En años recientes, Gamaliel se ha dedicado a instaurar El Nuevo Taller y ha coordinado varios eventos dándoles espacio a artistas, músicos y poetas latinos para presentar su talento. Otros de los sueños de Gamaliel es el de muchos de los puertorriqueños que vivimos en Chicago: irse a vivir a Puerto Rico. Aunque nació en Nueva York y ha vivido la mayor parte de su vida en Chicago, Gamaliel sueña pasar su vejez rodeado de las montañas, flores y vegetación que tan hermosamente pinta en sus cuadros.

Hoy las cosas no son como eran antes: el Borderline cambió de dueño y no hay poetas y artistas, el Hothouse desapareció completamente, el Chicago Latino Theater se quemó y ahora hay un restaurante, Ruiz Belvis vendió su edificio por las presiones del desplazamiento, y mi amigo Gamaliel está enfermo y tiene cáncer. Esta noche la comunidad puertorriqueña y artistas y amigos de todas las nacionalidades que han sido tocados por todos los murales que Gamaliel ha pintado en Humboldt Park y otras partes de la ciudad, y por el talento puro que hemos podido apreciar en cada uno de sus cuadros y proyectos, estaremos reunidos para recaudar fondos para este buen amigo que nos ha dado tanto a cambio de tan poco. Porque el sueño sigue vivo, porque su sueño es el mío: verlo en la Isla respirando el aire puro de las montañas, caminar por la arena sintiendo el mar refrescar sus pasos, pintar amapolas y racimos de plátanos de su propio patio. Que la vista de sus ojos al final del camino esté llena de colores y esperanza, como uno de sus cuadros. JVP

Para ver más del trabajo de Gamaliel, favor de oprimir aquí.
Evento: Viernes, 30 de julio de 2010, 6:00-10:00 p.m. en el Instituto de Arte y Cultura Puertorriqueña, 3015 W. Division St., Chicago, IL





Monday, July 26, 2010

Las flores de mi jardín

Nunca había vivido en una casa. Bueno, me cuentan que de bien niña sí lo hice, pero de esa época no guardo recuerdos. Todas las memorias de mi niñez y adolescencia en Puerto Rico son de apartamentos alquilados o condominios multipisos en Santurce, un barrio de clase media (media de todo) de San Juan. Sin duda, soy hija de la ciudad, crecí en un ambiente urbano lleno de edificios de cemento y pocos árboles. En vez de jugar en un patio o en un parque, jugaba en los estacionamientos de los edificios, corría patines en las aceras o paseaba en bicicleta por la brea de la calle, hasta que los carros furiosos vinieran a sacarme del medio. Por eso, el tener un patio donde tirarse en la grama o tener un jardín donde sembrar algo fue algo siempre foráneo para mí. No fue sino hasta hace seis años que por primera vez puedo decir que poseo un pedazo de tierra (en realidad lo posee el banco pero, mientras le pague la hipoteca a tiempo, éste me permite llamarlo mío). Entonces, ¿qué hace una jíbara de la ciudad que no sabe nada de árboles o flores y que nunca ha cortado el césped en su vida con un patio que necesita que lo salven del abandono? El primer año fue un desastre, compré unas semillas de flores silvestres que se veían muy bonitas en la fotografía que adornaba la caja y las tiré por el jardín esperando tener los mismos resultados. Pasadas las semanas lo que tenía era una jungla y las pobres flores se ahorcaban unas a otras peleándose el espacio en donde crecer. También sembré semillas de cilantro pero, después de ver sus hojitas olerosas brotar desde el fondo de la tierra, me daba pena cortarlo y, aunque lo necesitara en la cocina, me negaba a decapitar el cilantro. Al año siguiente saqué todo con sudor y pala, eliminando varias pulgadas de tierra y arrancando todo de raíz. Decidí que sólo sembraría flores, nada de vegetales o especies. Busqué ayuda de mi más leal consejero: un libro. Leí todos los consejos y pasos a seguir, y aprendí sobre tierra, estiércol, flores y bulbos. Aprendí que habían plantas perennes y otras anuales, o en otras palabras, hay plantas que uno siembra y vuelven a florecer todos los años, y otras que florecen solamente una vez. Aprendí que la tierra tiene que ser de cierta calidad y cualidad, y que es aconsejable cubrirla con pajilla o mulch para que la proteja y absorba el agua necesaria para los días de sequía. Salí con todos mis nuevos conocimientos rumbo a Home Depot para comprar todo lo que necesitaba para mi jardín de flores. Me hubiera gustado comprar amapolas, aves del paraíso y matas de plátano, pero mi realidad de inviernos no me permiten estos gustos tropicales. Decidí que no quería rosas ni nada con espinas; ya he madurado lo suficiente para evitar heridas innecesarias. Averigüé cuáles eran las plantas más apropiadas para el clima que vivo, cuál era la mejor tierra y el mejor mulch, y salí loca de contento con mi cargamento hacia mi casita. Tiré tierra nueva en el área que reservé para las flores y medí las pulgadas del hoyo que cada planta necesitaba. También medí cuántas pulgadas eran necesarias entre planta y planta para que cada una pudiera crecer a sus anchas, y así fui sembrando poco a poco cada una de mis hijitas pequeñas. Luego cubrí la tierra con el mulch rojo y las vi creciendo lentamente hasta llegar a su “adolescencia”. En el otoño, antes de que lleguen las temperaturas heladas, hay que cortarlas y despedirse de ellas. La primera vez que lo hice sentí que las estaba matando, y la tristeza que siempre siento por la llegada del invierno se acrecentó. Pero si algo bueno tiene el vivir en este clima de estaciones cambiantes es el observar cómo la naturaleza muere y se renueva cada año. Es la metáfora que Dios nos manda: no importa cuán fría y desolada se sienta el alma, si esperas pacientemente siempre llegará la primavera. Y siempre me parece un milagro ver a las flores renacer más altas y más hermosas cada año, como un regalo de esperanza por los esfuerzos que he sembrado. JVP

Friday, July 23, 2010

Banda Hispánica de Brasil celebra a los poetas puertorriqueños

El Proyecto Editorial Banda Hispánica de Brasil sacó una edición dedicada a Puerto Rico en donde podrán encontrar una muestra del trabajo de un grupo excelente de poetas puertorriqueños al cual tengo el honor de pertenecer. Además de una selección de poemas de cada autor, podrán también leer las respuestas a tres preguntas que nos hizo el jornal sobre nuestro trabajo y la literatura puertorriqueña. Pueden acceder al jornal de poesía presionando aquí.

Wednesday, July 14, 2010

Cuando me duele aquí...

Cuando me duele aquí
en este hueco infinito
agujero colectivo
dueño de todos
latifundio de saña
barbarie indómita
con fronteras
siempre en guerra
tanteo la superficie
meto la mano
hasta el fondo
bajo y busco
el desperfecto
el porqué
de la avería
siento el vientre
seco de olas
castrado de semillas
jardín infértil
arena ardiente
en mis pies descalzos
tuerzo su dolor
exprimo la sangre
amordazo sus piernas
para que griten
sin prisa
hasta que me hundo
me hago muralla
calabozo
el aire se aleja
me asfixio
y suelto el aullido
que sana el presente
con su verdad.


por JVP

Saturday, July 10, 2010

Canción porque anoche los vi en concierto...

Anoche vi en concierto al grupo Afro Cuban All Stars en el Auditorio de Logan Square. Todavía me duelen los pies de tanto bailar y la cabeza de tantas muestras de Don Q que me tomé. Ahora viene con diferentes sabores y, definitivamente, el de coco es mi favorito. Pero hay que tener cuidado porque engaña, uno se cree que está tomando agüita de coco y, después del segundo, se te olvida que es ron, ja, ja!

Wednesday, July 7, 2010

La violencia: El toro y el torero

Hace unos meses entré a la edición cibernética de un periódico y la página se abrió con esta fotografía espeluznante del torero español, Julio Aparicio, recibiendo la cornada de un toro en la Plaza de las Ventas en Madrid. La cornada fue a la altura del cuello, le atravesó la lengua y le fracturó el maxilar superior. Tuve que cerrar los ojos de la impresión que me dio ver esta imagen tan violenta. Verla implicaba sentir ese dolor en carne propia, ser testigo del horror que prevalece en el mundo; no puedo evitarlo, la violencia siempre me afecta aunque no esté directamente dirigida a mi persona. Me dio curiosidad por saber si el torero había sobrevivido y leí la noticia. Abajo de la página me encontré con los comentarios que había hecho la gente, y observé que la gran mayoría de las personas, más que sentirse apenados por el torero, estaban de parte del toro. Y es cierto, el toro, por su tamaño y sus impresionantes cuernos que miran hacia adelante, puede verse como un animal peligroso, pero en realidad, es bastante dócil y, más que atacar, busca la manera de defenderse del peligro. Para este tipo de corridas, el toro es seleccionado por su bravura y se le cría para que sea más bravo de lo que naturalmente sería en condiciones naturales. Por lo tanto, la violencia que demuestra el toro en las corridas no puede ser considerada responsabilidad de él, ni se le puede considerar un criminal o un monstruo porque él no pidió estar allí, ni pidió que le clavaran banderillas en el lomo para que se desangrara lentamente antes de recibir la última estocada.

Con el mismo horror vi las fotos del motín que se formó en los predios del Capitolio el pasado miércoles, 30 de junio. Después de terminada la huelga pensé que las cosas se iban a calmar, pero no, el gobierno de Puerto Rico se ha empeñado en protagonizar el papel de torero y enterrarle al toro todas las banderillas posibles. Ni una semana había pasado desde que se había llegado a un acuerdo cuando en la legislatura ya estaba haciendo de las suyas aumentando el número de síndicos en la junta de la universidad, cambiando de asambleas a votaciones de estudiantes por internet, y llamando “un simple papel que no vale nada” a los acuerdos que se habían llegado con un mediador asignado por la corte.

Los estudiantes, al igual que los toros, tienen un aspecto que muchos de estos señores con gabán y corbata consideran peligroso. En vez de estar bien recortaditos y afeitados, se dejan el pelo largo y la barba crecer, como los comunistas, dirán. En vez de las chicas ir al beauty a que les pasen un buen blower en el pelo, salen con sus greñas despeinadas y sin ponerse maquillaje. En vez de vestirse con ropa de marca y zapatos de charol, andan con mahones rotos, camisetas gastadas y tenis sucios. En vez de tener la piel tan blanquita como la de ellos, tienen la piel tostada por el sol o son de una raza que ellos quisieran que no fuera igual a la suya. Para ellos son todos unos irrespetuosos, delincuentes, vándalos, subversivos, guerrilleros, tusas, ect., buscando una anarquía. Con estas excusas, ellos piensan que están en todo su derecho de aplastarlos e insultarlos. No los ven como jóvenes que están estudiando y preparándose para ser el futuro de nuestro país. No se dan cuenta de que ellos estaban lo más tranquilos haciendo sus tareas escolares hasta que vino un presidente nuevo con su agenda directa de la Fortaleza a decirles que les iba a quitar las exenciones, aumentar la matrícula e imponerles una cuota porque a ellos les toca sufrir la ineptitud de una administración que no sabe ni cómo cobrar los millones de dólares que les deben. En un país donde el crimen se incrementa cada vez más, el gobierno decide que tiene que utilizar a la Fuerza de Choque, la Guardia Nacional y la Unidad Montada para intimidar, lanzar gas pimienta, amenazar con pistolas y dar macanazos a diestra y siniestra a estudiantes, padres, trabajadores y periodistas tratando de hacer su labor, mientras los verdaderos criminales caminan felices por las calles con la misma prepotencia y altanería que ellos lo hacen. Me imagino que éstos pensarán que están mejor robando y vendiendo drogas porque si estudian en la universidad y se quejan les caen a palos.

No había justificación para tanta violencia. No había justificación para no permitir el acceso a los periodistas, fotoperiodistas y ciudadanos (estudiantes o no) que querían presenciar los trabajos de la última sesión del año fiscal en el Capitolio del Pueblo de Puerto Rico. Los que querían entrar estaban dispuestos a presentar sus identificaciones y no habían vandalizado nada. Sin embargo, ya ellos estaban armados y preparados para atacar, como matadores en la plaza de toros. Sabemos que el torero necesita cargar con la espada porque en el fondo sabe que el toro es más poderoso que él y le teme. El toro busca la manera de defenderse, siente las banderillas hundidas en su lomo y, para sobrevivir, busca la manera de enterrar sus cuernos en aquél que le quiere matar. Cuando los estudiantes y el pueblo puertorriqueño le den la cornada final a este gobierno opresivo y dictatorial que tenemos en lo que queda de nuestra Isla del Encanto, estaremos del lado de ellos igual que estamos con el toro porque sabemos muy bien quién es el matador y quién es la víctima.

Por JVP

foto por Ricardo Arduengo/AP


fotos por Primera Hora

Sunday, July 4, 2010

Verdaderas razones para celebrar

Exactamente 10 minutos antes de las nueve de la noche, cuando estaba recostada en la arena de la playa de Oak Street esperando a que empezara el espectáculo de los fuegos artificiales sobre el icónico Navy Pier de Chicago, algo me empujó a sacar mi teléfono y revisar mis mensajes de correo electrónico. Cuál sería mi sorpresa al leer el mensaje que recibí de la inigualable y extraordinaria escritora puertorriqueña, Yolanda Arroyo Pizarro, donde me llevaba hasta su página cibernética, Boreales, para encontrarme con algo que escribió sobre mis Poemas callejeros en su blog. Boreales es el lugar en la red indispensable para saber y conocer del quehacer cultural y literario en Puerto Rico. Mi alegría fue tan grande que cuando comenzaron los fuegos artificiales me olvidé de la razón oficial de la celebración, y sentí que cada una de esas explosiones de colores se debían a la emoción que tenía de saber que mi librito estaba paseando por la Isla de las manos de esta gran amiga. Todos los "fuegos" fueron impresionantes, pero el más que imitaba mi rostro fue el del happy face. No dejen de visitar a Boreales marcando aquí en el nombre del blog. JVP

Thursday, July 1, 2010

BENDITA AGUA

Agua para calmar la sed
para sentir en la piel
los poros sorben el chubasco
la lengua boya en su canoa
más agua que masa el cuerpo flota
y chapotea a orillas del Río Grande

agua bendita en la frente
agua de colonia en el pulso
agua de sandía en mis manos
chorreando por las esquinas

H²O + jabón = limpia pa’ ti
H²O + tierra = fango en los pies

agua de coco en Piñones
hielo rayado en San Juan
aguas termales en Coamo
humedecidas de soledad

H²O + aceite = nunca se mezclan
H²O + sal = siempre son lágrimas

agua que te quiero agua
cuerpo sudado en mis brazos
agua necesito agua
para exorcisar en julio
las ansias de mar.


por JVP